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mujeres en ruta

Mi viaje a Jordania #7

23 de julio de 2022

 

Había llegado el día de las despedidas, pero antes dejadme contaros qué pasó ese día.

 

Antes de salir de Aqaba, metimos todas las mochilas y maletas en el maletero de la minivan y al cabo de un rato (corto), nuestro guía nos dijo que teníamos que volver porque se había caído una maleta.

 

Todos flipando dijimos: ¿cómo? 

 

Y efectivamente, así era. La maleta estaba en la calle, ahí tirada.

 

Empezamos a reírnos del surrealismo de la situación y cuando la maleta estuvo de nuevo en el maletero, emprendimos el viaje hacia Amman, la capital de Jordania, de nuevo.

 

Hicimos una parada técnica, como no, y adivinad dónde fue.

 

Sí, en el Mar Muerto.

 

mar muerto
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Volví a ver el Mar Muerto y estuvimos un rato ahí, tirando piedras al mar y haciendo pis, quién lo necesitara… hasta que volvimos a subir a la minivan.

 

Al llegar a Amman, no recuerdo si fuimos primero al hotel a dejar todo y después nos fuimos de visita turística o al revés. De todas maneras, hicimos las dos cosas, pero os voy a contar nuestra visita turística por Amman.

 

Nuestra primera parada fue la mezquita, dónde nos vistieron con túnicas largas y a las mujeres nos obligaron a taparnos el pelo. 

 

Yo nunca había entrado dentro de una mezquita y me pareció algo guay de hacer. 

 

mezquita amman
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Después fuimos a por comida, y fuimos a un sitio dónde el señor daba miedo y para colmo me dijo que le diera un beso a cambio de la comida que habíamos pagado (whatdafuck).

 

Fuimos a comernos lo que fuera que habíamos comprado, porque ya no me acuerdo de que era aquello, a la Ciudadela de Amman, un complejo arqueológico de más de 7000 años de antigüedad.

 

ciudadela amman
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La verdad es que agradecí aquella visita, ya que sino me iba a ir de Jordania sin haber visitado la capital, ya que el día de mi llegada nos fuimos directamente a Jerash. 

 

Aquella noche tuvimos la cena de despedida, que estaba incluida en el pack de WeRoad y vaya pedazo de banquete. 

 

El restaurante era top y nos sirvieron un montón de comida. Además, como dato curioso y que me llamó la atención es que se podía fumar en el interior de los restaurantes, y nos dejaban beber nuestras propias bebidas.

 

Después, para despedirnos de este viaje, nos fuimos a fumar unas shishas y al llegar al hotel estuvimos unos cuantos hablando del viaje, de la vida y llegó el momento de algunas despedidas, ya que no todos nos íbamos a la misma hora por la mañana.

 

Lloramos, porque realmente en aquel viaje habíamos compartido muchísimas cosas, había sido muy especial y habíamos hecho un equipo muy bonito.

 

Yo me siento super agradecida de haber podido hacer este viaje, de haber conocido a todas las personas que formaron parte de él, de haberme salido de mi zona de confort, de haber hecho cosas que jamás hubiera pensado que podría hacer (como el barranquismo) de haber conocido un nuevo país y de esa forma, de haber aprendido a confiar en mí y en los demás, de darme cuenta que no necesito a nadie para hacer nada, y aprender a dejarme llevar y fluir con la Vida un poquito más.

 

Nos despedimos, con lágrimas en los ojos, abrazos que podrían haber sido eternos, y al día siguiente nos despertamos temprano, ya que el vuelo de muchos de nosotros salía por la mañana. 

 

Yo fui la primera en salir del país. Me despedí de aquellas personas que habían venido conmigo hasta el aeropuerto y me encaminé hacia el control de seguridad.

 

En el control de seguridad me sacaron todo lo que llevaba en la mochila, no sé porqué. Compré algunas cosillas más, ya que no había podido cambiar dinares jordanos a euros allí y me sobraba dinero, y me dirigí a la puerta de embarque. 

 

Una vez en el avión me saltaron las lágrimas.

 

El viaje a Jordania había acabado. 

La experiencia más reveladora de mi vida había llegado a su fin.

Ponía punto y final a lo mejor de mi 2022, sin duda.

 

Un viaje que llevaba meses en mi cabeza, que iba a pasar tarde o temprano, que no sabía cómo iba a ser, que no sabía con qué tipo de personas iba a encontrarme… había acabado.

 

Y llegué a casa y esto es lo primero que escribí (es posible que te suene):

 

​​«Todo empezó cuando la sensación de estar sola apareció en mi vida. Cualquier decisión tiene su efecto colateral, y el mío fue la soledad. 

Con el tiempo aprendí que no es lo mismo estar sola que sentirse sola, y aprendí que a pesar de tener a muchas personas en tu vida, puedes sentirte vacía. Pero todo pasa ✨ y así fue.

Me costó unos meses tomar esta decisión, pero bendito momento en el que la tomé. 

Viajar sola, sin nadie conocido a mi lado, estaba en mi check-list desde hacía tiempo, pero el momento nunca llegaba, hasta que tomas ciertas decisiones, y llega.

Es ahora o nunca – me dije.

Cuando llega el momento, lo sientes y con esa adrenalina de estar haciendo algo importante para una misma, me cogí un vuelo y avisé en casa de que me iba a Jordania 🇯🇴

En mi cabeza, el viaje podía ser super guay o una puta mierda y ha resultado ser una de las mejores decisiones de mi vida y lo mejor que he hecho en años 🤍

Agradecida a la vida por haberme puesto unas cuantas piedras en el camino, piedras que hicieron que yo tomara esta decisión (y muchas de las que vengan).

Vivir acompañada (y no hablo de vivir en pareja precisamente) es bonito, pero VIVIR conmigo misma y para mí misma… es PRECIOSO y no pienso cambiarlo por nada del mundo 🤍»

 

Y aquí acaba un viaje corto, pero intenso. 

Un viaje que recordaré toda mi vida y del que me llevo muchos aprendizajes, y a unas cuantas personas en mi corazón.

 

Salaam, Jordania.

 

Y a ti, espero que te haya gustado. Mil gracias por acompañarme en esta aventura, también y nos seguimos leyendo por aquí <3

 

xoxo

 

Irene



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