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Mi experiencia con el lacto vegetarianismo #1

Mi experiencia con el lacto vegetarianismo empieza aquí y siempre y cuando mis horarios me lo permitan os hablaré de ella en el blog.

En el primer post hablaré sobre y la comida. Y además, explicaré el porqué decidí ir a una nutricionista y empezar este tipo de dieta.

¡EMPECEMOS!

 

Pero antes…

 

¿QUÉ ES EL LACTO-VEGETARIANISMO?

 

El lacto vegetarianismo es un tipo de alimentación vegetariana basada en el consumo de alimentos de origen vegetal que incluye leche, yogur y quesos como únicos productos de origen animal. No incorpora huevo, carne roja, aves ni pescado.

 

¿POR QUÉ DECIDISTE CAMBIAR DE DIETA?

 

Todo empieza cuando decido cambiar de estilo de vida.

Vivir menos estresada, agobiarme mucho menos por las cosas, hacer yoga, meditar, aprender a gestionar y controlar mis emociones, comer más sano… y ahí, en este último punto, está la razón de todo.

Soy una persona que no ha pesado en la vida más de 45 kilos. Tengo 25 años y actualmente peso 39,9 kilos.

Muchos/as dirán que POCO.

Muchos/as dirán YA ME GUSTARÍA A MI PESAR ESO.

Desde ya digo que no tengo ningún desorden en la conducta alimenticia, ni lo he tenido.

Lo que pasa es que tengo un metabolismo muy muy rápido y para mí pesar entre 40 y 43 kilos siempre ha sido lo más normal del mundo.

El problema surge cuando empiezo a perder kilos, ya sea por ansiedad, por estrés, y/o agobio y me cuesta recuperarlos «bien».

¿Qué quiero decir con «bien»?

Comiendo sano, a eso me refiero.

Recuperar kilos comiendo bollería industrial y fast food no es la manera idónea para hacerlo, como tampoco es ideal comer un plato de pasta hasta arriba sin tener en cuenta las raciones ideales para ti y tu cuerpo.

Estuve un tiempo buscando por internet una nutricionista, un profesional que evaluara mi situación en este aspecto de mi vida.

No podía comer tan mal (desde mi punto de vista, claro). No era normal tener ansiedad por comer, ni tampoco era normal comer como si no hubiera un mañana.

No lo era, ni lo es.

Finalmente, encontré una nutricionista y cuando salí de la primera consulta, me sentí MUY BIEN.

 

¿QUÉ PASÓ EN LA PRIMERA CONSULTA CON LA NUTRICIONISTA?

 

Por fin alguien hacía una valoración a nivel nutricional de toda mi persona.

Me preguntó sobre mi estilo de vida, mis gustos a la hora de comer, cuántas horas suelo dormir, cuánta agua suelo beber, etc.

Luego me pesó con una báscula de bioimpedancia que no solo te dice el peso, sino que también te da información detallada sobre tu grasa corporal entre otras muchas cosas.

Había cosas que ya sabía porque son más que obvias por mi peso y altura, pero la báscula dijo que tenía:

  • desnutrición moderada,
  • un metabolismo de una niña de 12 años: rapidísimo para la edad que tengo,
  • poca grasa para recubrir los músculos,

y varias cosas más, que sinceramente no recuerdo.

La desnutrición moderada es razón más que suficiente para llevar a cabo una dieta equilibrada, ¿no?

Por este motivo (y porque yo se lo pedí), la nutricionista me hizo un plan nutricional en el que me decía que tenía que desayunar, comer y cenar.

Ahora que estoy en ello, tengo que añadir que no solo se trata de seguir unas pautas estipuladas, sino que se trata de aprender a comer bien y sano (educación nutricional) e irte concienciando de lo que comes, cuándo lo comes y cómo lo comes.

Durante la primera consulta con la nutricionista también le comenté el dejar de comer carne.

Actualmente, vivo sola en Madrid y viví tres años en Londres, durante los cuales no comí casi nada de carne roja. Me acostumbré y solo comía carne en mi casa (Barcelona), y en muy pocas cantidades.

Sí que suelo (o solía) comer pollo, pavo, pescado y otras carnes, pero junto con el cambio en mi estilo de vida me planteé el dejar la carne roja por completo y para siempre.

Ahora, en mi plan nutricional no tengo ningún tipo de carne roja, ni pollo ni pavo (cosa que me asustó por el hecho de no saber si sería (y soy) capaz de poder dejar de comer ese tipo de carne), pero sí pescado y huevos.

¿ESTÁ SIENDO DURO EL CAMBIO DE DIETA?

 

Llevo, literalmente, dos días y por ahora lo que noto es que soy más consciente de lo que como, cómo lo cocino y cuándo me lo como.

Sé que la dieta no es 100% vegetariana por el consumo de pescado, ni solo lacto por el consumo de huevos, pero encamino mi dieta a una dieta lacto vegetariana (tal y como me dijo la nutricionista), así que supongo que como todo, despacito y buena letra.

De momento, tampoco me noto cansada ni hinchada después de según que comidas, pero sigo comiendo rápido, algo que hablaré con la nutricionista en mi próxima consulta.

Por todo lo demás, me siento muy bien. No es un cambio de dieta súper estricto, aunque para mí es un cambio de dieta total.

Hay muchos alimentos que ni los conozco, otros que no sé ni cómo cocinar y lo que más me cuesta es añadir tanta fruta y verdura a mi dieta, ya que yo no solía comer nada de verdura y todavía menos de fruta.

REFLEXIÓN SOBRE EL TEMA

 

Ya sabemos que los cánones de belleza están estipulados de una manera un tanto «asquerosa» (por decirlo de alguna manera) y nos pensamos que porque esa persona pese más o menos que nosotros, está mejor nutrida.

Habrá casos que sí, pero habrá casos que no.

Cada uno debe preocuparse de su cuerpo y su salud. Lo importante es que tu IMC (índice de masa corporal) entre otras muchas cosas, estén acorde con tu peso, tu altura, tu estilo de vida, etc.

No queramos ser como los demás, porque para empezar todos somos diferentes y para acabar lo que te vaya bien comer a ti, es posible que no le vaya bien a otra persona. 

Así que cuídemonos y querámonos tal y como somos.

XoXo

 

Fuentes:

http://www.nutricionistajudit.com

 

 

 

 

 

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