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Reflexiones,  Salud

La importancia de ir a terapia

El 10 de octubre se celebró el día de la salud mental, y estos días vuelve a hablarse sobre ésta a raíz del suicidio de la actriz Verónica Forqué.

 

Los datos de suicidio y del incremento de trastornos a raíz de la pandemia son escalofriantes y se sigue sin darle, a la salud mental, la importancia que se merece. 

 

Cuando se celebró el 10 de octubre, yo desconocía la existencia del día de la salud mental. Sin embargo, la salud mental es una de las pocas cosas que creo que merece tener un día en el que se le dé la visibilidad que se merece.

 

 

Hace un tiempo me quejaba en mis close friends de Instagram, por decirlo de alguna manera, de que todas las influencers hablaban sobre sus visitas al psicólogo y lo compartían en redes sociales como un triunfo, diciendo lo bien que les iba, la importancia que tenía ir al psicólogo… 

 

Y no les falta razón, pero claro, si lo hacen ellas, está bien.

Si lo haces tú, eres la tocada de lala (la loca) del grupo. 

 

Ver tantas stories de influencers hablando de salud mental, me (pre)ocupó (y sigo un poco en ese mood) ya que pensé: ostras, ir al psicólogo se va a convertir en una moda. 

 

Y permitidme decir que ocuparse de la salud mental de uno mismo NUNCA puede ser una moda. 

 

Hay personas, me incluyo, que llevamos años yendo al psicólogo, y cuando digo años, hablo de muchos años. 

 

Por desgracia, todos sabemos lo que hemos callado (y seguimos haciéndolo), cómo se nos ha juzgado, cómo se nos ha mirado y lo que ha pensado la persona o personas que han escuchado decir que vamos o hemos ido al psicólogo, aunque no haya salido de su boca. 

 

Lo peor de todo es que incluso hoy en día, en el que todos parecemos muy modernos y muy abiertos al tema salud mental (pero está visto que no tanto como parece), todavía hay personas que abren los ojos, crean un silencio extraño e incómodo y/o se te quedan mirando pensativos al decir que has ido o vas al psicólogo. 

 

Tranqui, no estamos locxs. Solo estamos o hemos estado trabajando en nuestro desarrollo personal y emocional, que no es poco.

 

Luego están las personas que me dan mal rollo, de verdad. Las personas que dicen que NO CREEN en los psicólogos y que por eso no van. Uf. 

 

No se trata de creer o no. 

Se trata de ir o no ir. 

Se trata de poder ir o no poder ir (económicamente hablando).

Se trata de dejarte ayudar o no. 

Se trata de que quieras trabajar en ti o no. 

Pero no se trata de creer en ellos, como si fueran dioses.

 

Yo también tengo familia y amigos en los que apoyarme y pedir consejo cuando lo necesito. 

Y aun así voy al psicólogo.

 

¿Entiendes la diferencia?

 

En el psicólogo no te apoyas como si fuese un familiar. Tampoco te da consejos como si fuese un amigo.

 

El psicólogo es algo más que todo eso y que solo los privilegiados sabemos de qué se trata.

 

Porque esa es otra, ir al psicólogo es un puto privilegio

 

Y convertirlo en derecho… eso sí que es algo por lo que hay que luchar, pero que a muy pocos interesa.

 

Miles de campos abiertos, miles de guerras empezadas (muchas sin sentido), pero la batalla para que ir al psicólogo sea un derecho para todo el mundo… uf, esa cuesta más de batallar, y mejor no hablemos de ganarla.

 

Es un paso el que se empiece a hablar abiertamente en redes sociales o fuera de ellas sobre el hecho de ir a terapia. 

 

Sin embargo, ir al psicólogo no puede convertirse en una moda, porque las influencers hayan decidido compartir sus experiencias en 2021. 

 

Ir al psicólogo debe convertirse en DERECHO

 

Pero hasta que eso llegue dejadme decir unas cosas.

 

La sociedad tiene que cambiar, sí, y mucho, pero la sociedad no podemos hacernos cargo de la salud mental del prójimo y no por ello somos culpables ni nos tienen que hacer sentir culpables de que el otro esté mal (al no ser que realmente lo seamos, ya nos entendemos) o incluso de la muerte o suicidio del otro, como estoy leyendo por ahí a raíz del suicidio de la actriz. 

 

La culpa la tienen las personas que no le dan importancia a esos números, a esas personas, a esas vidas y a esas muertes… y que obviamente, no le dan nada de importancia a la salud mental y así estamos. 

 

Pero no nosotros, que quede claro. 

 

Por experiencia, sé que es muy difícil ayudar a alguien que se siente mal, que no quiere seguir viviendo, que sufre de ansiedad o depresión… Es muy difícil, pero no imposible.

Leí, hace poco, que lo importante era estar y hablar de ello

 

Si a ti te funciona, perfecto. Si no, no pasa nada. Nadie puede culparte. 

 

Sin embargo, yo no soy psicóloga así que no quiero escribir por aquí lo que yo haría o dejaría de hacer. 

Aun así, voy a dejar por aquí escrito unas cosillas que escribí en octubre, para el día de la salud mental y para que empecemos a romper ese gran estigma social que sigue habiendo en relación a ir a terapia. Creo que no debemos olvidar que todavía sigue habiendo mucha gente a la que le da vergüenza ir al psicólogo y eso NO DEBERÍA SER ASÍ

 

Que ir al psicólogo se convierta en derecho.

Que ir al psicólogo sea sinónimo de valiente, de crecimiento personal y de fortaleza a ojos de todo el mundo.  

Que ir al psicólogo deje de ser un constante juicio, miradas y estigma social

Que ir al psicólogo sea algo que puedas gritar a los cuatro vientos y sentirte bien por ello. 

Pedir ayuda nunca será una mala decisión.

Pedir ayuda siempre será el acto de amor propio más grande hacia uno mismo.

 

xoxo

Irene

 

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